Aprendo, cada día aprendo a ser suyo, un poco más, un poquito.
Cada día aprendo a subir un peldaño más en el deseo de mi propia entrega. Cada día turba un poco más las simientes de mi voluntad que se entrega a ella. Cada día anhelo alcanzar la perfección en mi sumisión hacia su persona… Pero aprendo, querida amiga, porqué ella y solo ella, sabe estimular la pasión que llevo dentro. Ella y sólo ella, sabe sacar todo lo que siento y quiero poder darle, aun sin saber yo mismo todo lo que es. Me dejo llevar, me implico y me suelto. Sólo ella maneja los ritmos de mi deseo, de mi entrega, moldea mi esencia. Jamás le he dicho que hacer, lo que debe sentir, querer o disponer… las reglas son claras, ella es mi Ama y mi universo gira entorno su deseo, su placer y su antojo. Y aprendo, aprendo de las pequeñas y de las grandes cosas, aprendo con mi castigo y aprendo con nuestro placer. Claro que es una forma de amar, una inmensa forma de amar, ofreciendo cuanto soy, lo que soy y lo que siento a mi Dueña y Señora. Y me gusta amar. Aprendo que mi mayor placer es el instante ese perturbador en el que me despoja de mi mismo, para hacerme suyo. Y mi mayor placer se dá cuando, vencida toda resistencia, anulado y doblegado cualquier resquicio de mi orgullo, Ella posee sin restriicción alguna mi mente y mi cuerpo. En ese momento me transporta al reino de sus sentidos y entonces yo vivo de ella, respiro por ella, me alimento de Ella, bebo de su interior. Y es que en ese momento no “juego”a darle mi entrega, porque en ese momento ella toma y se sirve a su voluntad de todo cuanto soy, de mi deseo y de lo que siento, y desde ese momento yo tan solo existo por y para ella.
Cada día aprendo a subir un peldaño más en el deseo de mi propia entrega. Cada día turba un poco más las simientes de mi voluntad que se entrega a ella. Cada día anhelo alcanzar la perfección en mi sumisión hacia su persona… Pero aprendo, querida amiga, porqué ella y solo ella, sabe estimular la pasión que llevo dentro. Ella y sólo ella, sabe sacar todo lo que siento y quiero poder darle, aun sin saber yo mismo todo lo que es. Me dejo llevar, me implico y me suelto. Sólo ella maneja los ritmos de mi deseo, de mi entrega, moldea mi esencia. Jamás le he dicho que hacer, lo que debe sentir, querer o disponer… las reglas son claras, ella es mi Ama y mi universo gira entorno su deseo, su placer y su antojo. Y aprendo, aprendo de las pequeñas y de las grandes cosas, aprendo con mi castigo y aprendo con nuestro placer. Claro que es una forma de amar, una inmensa forma de amar, ofreciendo cuanto soy, lo que soy y lo que siento a mi Dueña y Señora. Y me gusta amar. Aprendo que mi mayor placer es el instante ese perturbador en el que me despoja de mi mismo, para hacerme suyo. Y mi mayor placer se dá cuando, vencida toda resistencia, anulado y doblegado cualquier resquicio de mi orgullo, Ella posee sin restriicción alguna mi mente y mi cuerpo. En ese momento me transporta al reino de sus sentidos y entonces yo vivo de ella, respiro por ella, me alimento de Ella, bebo de su interior. Y es que en ese momento no “juego”a darle mi entrega, porque en ese momento ella toma y se sirve a su voluntad de todo cuanto soy, de mi deseo y de lo que siento, y desde ese momento yo tan solo existo por y para ella.





